Oración de San Francisco de Asís por la Paz

Oración de San Francisco de Asís por la Paz

Esta oración, tradicionalmente atribuida a San Francisco de Asís, es una de las más difundidas en el mundo cristiano. Invita a vivir con humildad, compasión y generosidad. Es una súplica para ser instrumentos de paz en un mundo herido.

Oración de la Paz

Señor, haz de mí un instrumento de tu paz.
Que allá donde hay odio, yo ponga el amor.
Que allá donde hay ofensa, yo ponga el perdón.
Que allá donde hay discordia, yo ponga la unión.
Que allá donde hay error, yo ponga la verdad.
Que allá donde hay duda, yo ponga la fe.
Que allá donde hay desesperación, yo ponga la esperanza.
Que allá donde hay tinieblas, yo ponga la luz.
Que allá donde hay tristeza, yo ponga la alegría.

Oh Señor, que yo no busque tanto ser consolado como consolar;
ser comprendido, como comprender;
ser amado, como amar.

Porque es dando que se recibe,
es perdonando que se es perdonado,
y es muriendo que se resucita a la vida eterna.

San Francisco de Asís, ruega por nosotros.

Una oración para todos los tiempos

Esta oración ha sido rezada por el Papa Juan Pablo II en encuentros interreligiosos, cantada por artistas de todo el mundo y traducida a decenas de idiomas. Su mensaje trasciende culturas y épocas: la paz comienza en el corazón de cada persona que decide ser instrumento de Dios en el mundo.

¿Cuándo rezarla?

Puede rezarse en cualquier momento, pero es especialmente poderosa en situaciones de conflicto, reconciliación o cuando necesitamos fuerza para perdonar. Muchos la rezan al comenzar el día como propósito de vida cristiana.

El 4 de octubre, festividad de San Francisco de Asís, es un día especialmente propicio para rezarla. También el movimiento ecuménico la adoptó como oración común entre distintas confesiones cristianas, lo que habla de su universalidad y profundidad espiritual. En muchas comunidades religiosas se reza en grupo al inicio de las reuniones como acto de apertura y disposición al diálogo.

San Francisco de Asís es el patrono de la ecología y los animales, proclamado así por el Papa Juan Pablo II en 1979. Su amor por la creación y por todos los seres vivos impregna también esta oración, que nos invita a ser instrumentos de paz no solo entre las personas sino con todo lo que nos rodea.


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