Novena a Santa Rita de Casia
Nueve días de oración a la Abogada de los Imposibles
La novena a Santa Rita se reza durante nueve días consecutivos, preferentemente antes de su fiesta el 22 de mayo. Cada día tiene un tema especial que recuerda una virtud de la Santa y nos invita a imitarla en nuestra propia vida.
Cómo rezar esta novena
Cada día se comienza con la Oración Preparatoria, luego se pide la gracia deseada, se reza la oración del día correspondiente, y se concluye con la Oración Final. Se pueden agregar tres Avemarías al terminar cada día.
Oración Preparatoria
Pídase aquí la gracia deseada.
Se reza luego la oración del día correspondiente y se concluye con la Oración Final.
Los nueve días
Astro refulgente de la Iglesia, gloriosa Santa Rita, tú que desde pequeña te esforzaste en conocer a Dios y en amarlo profundamente, compadécete de nosotros, rebeldes a la voluntad divina, y concédenos que, a imitación tuya, busquemos a Dios para conocerle, amarle y servirle. Amén.
Gloriosa Santa Rita, modelo de perfecta obediencia, que te obligó a renunciar a tu ansiado voto de virginidad y que te llevó a convivir con un esposo cruel, a quien, cual otra Mónica, convertiste con la elocuencia de tu resignación, paciencia y amor. Concédenos descubrir en todo, cual sea la voluntad de Dios, a fin de someter la nuestra a sus designios. Amén.
Gloriosa Santa Rita, ejemplar acabado de cristiana caridad, diariamente demostrada frente al cruel trato de tu esposo, y tras su conversión, al otorgar tu perdón a sus asesinos, renunciando a la venganza que clamaban tus hijos, haz que, con idéntico amor, perdonemos siempre a quienes nos ofendieron, así como el Señor perdona nuestros muchos pecados. Amén.
Prodigio de santidad, ilustre Santa Rita, hija amante y obediente, esposa sin igual, madre excelente, viuda intachable, religiosa humilde y abnegada. Por la total entrega en cada etapa de tu vida, te pedimos por los jóvenes, por las esposas, las madres, las viudas, por quienes se consagraron a Dios y por todo el pueblo cristiano, para que salvadas las dificultades de esta vida, nos reunamos un día en el cielo. Amén.
Esclarecida hija del Señor, que habiendo logrado tu deseo de vestir el hábito religioso y consagrarte totalmente a Dios por los votos solemnes, mereciste en premio a tu constante devoción a la Pasión del Señor, sentir clavada en tu frente una espina desprendida de la corona del Salvador, concédenos descubrir y gustar de tu oración con Cristo, viviendo su pasión. Amén.
Bienaventurada Santa Rita, por los acerbos tormentos, físicos y morales, que te tocó sufrir a lo largo de tu vida, sea en el mundo o en el convento, concédenos que sepamos siempre aceptar con cristiana resignación el peso de las cruces propias de nuestro estado, y que como tú, sintamos alegría en los sufrimientos, crucificados con Cristo Jesús. Amén.
Prodigiosa Santa Rita, que en el prolongado martirio de tu vida diste claro ejemplo de perseverancia en el amor de Dios, no dejándote jamás llevar por la desesperanza o la amargura, haz que, en nuestros contratiempos, el Espíritu Divino confirme nuestra fe, nuestra esperanza y nuestro amor, para que nunca dejemos el santo servicio a Dios y a los hermanos. Amén.
Gloriosísima Santa Rita, ya que la muerte te sorprendió en un todo preparada, como fruto maduro para el Creador, te suplicamos nos concedas vivir siempre dispuestos a morir, como paso obligado para la unión con Dios nuestro Padre. Amén.
Incomparable Santa Rita que tras haber enaltecido con tus virtudes todos los estados de la vida que una mujer puede abrazar en este mundo: de doncella, de esposa y madre, de viuda y de religiosa, inauguraste con tu preciosa muerte tan estupendos milagros que mereciste el título de "Abogada de Imposibles", consíguenos la gracia de cumplir noblemente los deberes propios de nuestro estado de vida, a fin de que, santificándonos por ellos, obtengamos un día la eterna unión con nuestro Padre del cielo. Amén.
Oración Final
Santa Rita de Casía, Abogada de los Imposibles, intercede por nosotros.
Santa Rita, ruega por nosotros.