Cómo rezar el Santo Rosario
El Santo Rosario es una de las oraciones más queridas del pueblo católico. Es a la vez sencillo y profundo: mientras los labios rezan las palabras de siempre, el corazón contempla los momentos más importantes de la vida de Jesús y María.
San Juan Pablo II, que lo rezó públicamente durante décadas, lo llamó su oración predilecta y dedicó una carta apostólica entera a redescubrirlo.
"El Rosario es mi oración predilecta. Una oración admirable, sencilla y profunda a la vez."— San Juan Pablo II, Rosarium Virginis Mariae, 2002
¿Hay una sola forma de rezarlo?
El Rosario tiene una estructura base — los misterios, el Padrenuestro, las Avemarías y el Gloria — pero las oraciones adicionales y el orden exacto varían según la tradición regional y la devoción de cada comunidad. Todas las formas son válidas. Aquí presentamos una de ellas.
Estructura del Rosario
El Rosario se divide en cinco decenas. Cada decena corresponde a un misterio — un momento de la vida de Jesús o María sobre el que meditamos mientras rezamos. Al terminar las cinco decenas, se concluye con la Salve.
En esta forma, se comienza directamente con el primer misterio, sin preámbulos. La purificación del corazón se hace con el Acto de Contrición al inicio.
Paso a paso
Se comienza siempre con la Señal de la Cruz: "Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos Señor Dios Nuestro. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén."
Se reza el Acto de Contrición para purificar el corazón antes de comenzar. En Argentina se usa habitualmente el "Pésame".
Se dice en voz alta el misterio del día — por ejemplo: "El primer misterio gozoso: La Anunciación del Ángel a la Virgen María" — y se medita brevemente sobre él.
Un Padrenuestro, diez Avemarías meditando en el misterio anunciado, y un Gloria al terminar. Muchos fieles agregan la oración de Fátima: "Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados..."
Se anuncia el segundo misterio y se repite el paso 4. Así hasta completar los cinco misterios del día.
Al terminar los cinco misterios, se cierra el Rosario con la Salve, la hermosa oración a María Reina y Madre.
Las oraciones
El Pésame — Acto de Contrición
El Padrenuestro
El Avemaría
El Gloria
La oración de Fátima
El Salve
Los misterios del Rosario
Cada día de la semana se meditan distintos misterios:
- La Anunciación del Ángel a la Virgen María
- La Visita de María a Santa Isabel
- El Nacimiento de Nuestro Señor
- La Presentación del Niño en el Templo
- Jesús perdido y hallado en el Templo
- La oración de Jesús en el Huerto
- La flagelación del Señor
- La coronación de espinas
- Jesús con la Cruz a cuestas camino al Calvario
- La muerte de Jesús en la Cruz
- La Resurrección de Nuestro Señor
- La Ascensión de Jesús al cielo
- La venida del Espíritu Santo
- La Asunción de la Virgen María
- La coronación de María como Reina y Señora
- El Bautismo de Jesús
- Jesús se revela en las bodas de Caná
- Jesús anuncia el Reino e invita a la conversión
- La Transfiguración de Jesús
- Jesús instituye la Eucaristía
Un último consejo
No te preocupes si al principio te distraés. Le pasa a todos, incluso a los santos. Cada vez que la mente se va, volvé suavemente al misterio. El Rosario se aprende rezándolo, día a día.
Podés rezarlo solo, en familia, caminando, en el colectivo. María recibe el Rosario rezado con fe, aunque sea imperfecto. Lo que importa es empezar.
María, Reina del Santo Rosario, enseñanos a contemplar el rostro de tu Hijo Jesús.
¡Viva el Santo Rosario!
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