Los Misterios del Rosario
Veinte momentos de la vida de Jesús y María para contemplar con el corazón
Cuando rezamos el Rosario no repetimos palabras vacías. Cada decena es una ventana abierta a un momento concreto de la historia de la salvación. Los llamamos misterios no porque sean incomprensibles, sino porque son tan ricos que nunca terminamos de agotar su profundidad.
San Juan Pablo II, al agregar los Misterios Luminosos en 2002, nos recordó que el Rosario es esencialmente una contemplación del rostro de Cristo junto a María:
"Con el Rosario, el pueblo cristiano aprende de María a contemplar la belleza del rostro de Cristo."— San Juan Pablo II, Rosarium Virginis Mariae, 2002
Los veinte misterios se dividen en cuatro grupos. Habitualmente se rezan cinco por día, siguiendo el calendario tradicional de la Iglesia.
Misterios Gozosos
Lunes y sábados
Los misterios gozosos nos llevan a los comienzos — la alegría del anuncio, del encuentro, del nacimiento. Es el tiempo del "sí" de María que cambió la historia del mundo.
Primer misterio
La Anunciación del Ángel a la Virgen María
El ángel Gabriel visita a María y le anuncia que será la Madre del Salvador. Con un simple "hágase en mí según tu palabra", María abrió las puertas de la salvación. Meditamos en el valor de decirle sí a Dios en nuestra propia vida.
Segundo misterio
La Visita de María a Santa Isabel
María, recién enterada de que será madre, no piensa en sí misma sino en su prima anciana que necesita ayuda. Va con prontitud. Juan el Bautista salta de gozo en el vientre de Isabel. La caridad nunca espera.
Tercer misterio
El Nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo
Dios elige nacer pobre, en un pesebre, en el frío de la noche. Los pastores son los primeros en recibir la noticia. Meditamos en la humildad de Dios que se hace pequeño para llegar a todos.
Cuarto misterio
La Presentación del Niño Jesús en el Templo
María y José llevan a Jesús al Templo, cumpliendo la Ley. El anciano Simeón lo reconoce como la luz de las naciones y profetiza que una espada atravesará el alma de María. Meditamos en la obediencia fiel y en el dolor que acompaña a toda vocación verdadera.
Quinto misterio
El Niño Jesús perdido y hallado en el Templo
Durante tres días María y José buscan a Jesús con angustia. Lo encuentran en el Templo, entre los maestros. "¿No sabíais que debo ocuparme de las cosas de mi Padre?" Meditamos en buscar a Dios cuando sentimos que lo hemos perdido.
Misterios Luminosos
Jueves
Agregados por San Juan Pablo II en 2002, los misterios luminosos iluminan la vida pública de Jesús — su ministerio, sus signos, su enseñanza. Son la luz de Cristo en el mundo.
Primer misterio
El Bautismo de Jesús en el Jordán
Jesús se hace bautizar junto a los pecadores, aunque Él no lo necesita. El Padre proclama desde el cielo: "Este es mi Hijo amado". Meditamos en nuestra propia vocación bautismal y en el llamado a ser hijos de Dios.
Segundo misterio
La manifestación de Jesús en las bodas de Caná
María intercede por los novios sin vino. Jesús realiza su primer milagro a petición de su Madre. Las últimas palabras de María en el Evangelio son para nosotros: "Haced lo que Él os diga". Meditamos en la intercesión de María y en la confianza en Jesús.
Tercer misterio
El anuncio del Reino de Dios y la llamada a la conversión
Jesús recorre pueblos y aldeas anunciando la Buena Noticia. "Convertíos y creed en el Evangelio." Meditamos en nuestra propia conversión, siempre inacabada, siempre posible.
Cuarto misterio
La Transfiguración de Jesús en el monte Tabor
Pedro, Santiago y Juan ven a Jesús transfigurado, resplandeciente. Por un instante el velo se corre y aparece la gloria que siempre estuvo ahí. Meditamos en la esperanza de la vida eterna y en los momentos de luz que Dios nos regala en el camino.
Quinto misterio
La institución de la Eucaristía en la Última Cena
La noche antes de morir, Jesús nos deja el regalo más grande: su Cuerpo y su Sangre bajo la forma de pan y vino. "Haced esto en memoria mía." Meditamos en el amor eucarístico de Cristo que se entrega sin reservas.
Misterios Dolorosos
Martes y viernes
Los misterios dolorosos nos llevan al corazón de la Pasión. No para regodearnos en el sufrimiento, sino para comprender cuánto nos amó y acompañar a Jesús en su entrega.
Primer misterio
La oración de Jesús en el Huerto de los Olivos
Jesús suda sangre en Getsemaní. Pide que pase el cáliz, pero se entrega a la voluntad del Padre. Los apóstoles duermen. Meditamos en nuestras propias noches oscuras y en la fuerza que da la oración en el sufrimiento.
Segundo misterio
La flagelación del Señor
Jesús es atado y azotado. Carga en su cuerpo el peso de nuestros pecados. Meditamos en el valor redentor del sufrimiento unido al de Cristo y en la necesidad de la penitencia.
Tercer misterio
La coronación de espinas
Los soldados se burlan del Rey del universo. Le ponen una corona de espinas y un manto de burla. Meditamos en la humildad de Cristo ante el desprecio y en nuestra propia soberbia.
Cuarto misterio
Jesús carga la Cruz camino al Calvario
Jesús cae, se levanta, sigue. María lo encuentra en el camino. Simón de Cirene lo ayuda sin haberlo elegido. Meditamos en las cruces de nuestra vida y en cómo Dios nos manda ayuda cuando ya no podemos más.
Quinto misterio
La muerte de Jesús en la Cruz
Desde la Cruz, Jesús perdona, promete el paraíso al ladrón arrepentido y nos da a María como Madre. "Todo está consumado." Meditamos en el amor infinito de Dios que no retrocede ante nada por salvarnos.
Misterios Gloriosos
Miércoles y domingos
Los misterios gloriosos son la respuesta de Dios al sufrimiento y la muerte. La última palabra no es la Cruz sino la Resurrección. Son el horizonte de esperanza hacia el que caminamos.
Primer misterio
La Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo
Al tercer día, el sepulcro está vacío. Cristo resucitó. La muerte ha sido vencida para siempre. Meditamos en la esperanza de nuestra propia resurrección y en la alegría que ningún sufrimiento puede quitarnos.
Segundo misterio
La Ascensión de Jesús al cielo
Jesús sube al cielo ante los ojos de sus discípulos. No los abandona — les promete el Espíritu Santo y su presencia hasta el fin de los tiempos. Meditamos en el cielo como destino y en nuestra vocación a la santidad.
Tercer misterio
La venida del Espíritu Santo en Pentecostés
María y los apóstoles esperan en el Cenáculo. De repente, viento y fuego. El Espíritu transforma a los temerosos en testigos valientes. Meditamos en los dones del Espíritu Santo en nuestra vida y en el coraje para dar testimonio.
Cuarto misterio
La Asunción de la Virgen María al cielo
María, al terminar su vida en la tierra, es llevada al cielo en cuerpo y alma. Es la primicia de lo que espera a todos los que aman a Dios. Meditamos en María como signo de esperanza y anticipo de nuestra propia resurrección.
Quinto misterio
La coronación de María como Reina y Señora
María es coronada Reina del cielo y de la tierra. Pero su reinado es el de una Madre — cercana, misericordiosa, siempre intercesora. Meditamos en su maternidad universal y en nuestra confianza en ella.
María, guianos a través de estos misterios hacia el rostro de tu Hijo Jesús.